Hola, soy Mónica

Fundadora y profesora de Co·Ser Estudio.

Un proyecto te enseña una técnica. Comprenderlo te abre todos los que vendrán después.

En Co·Ser Estudio no te limitas a repetir unos pasos para llevarte algo terminado.

Aprendes haciendo, comprendiendo el proceso y tomando tus propias decisiones para ganar autonomía con cada nuevo proyecto.

Acompaño a niñas, adolescentes y adultas desde su propio punto de partida desde su propio punto de partida, en grupos reducidos donde conviven distintos niveles y formas de aprender.

Porque cuando entiendes lo que haces, la costura deja de ser una sucesión de instrucciones y se convierte en una herramienta para dar forma a tus propias ideas.

Entre la lógica y la creatividad

Soy ingeniera de telecomunicaciones de formación, costurera por elección y profesora por descubrimiento.

Vivo en Rafelcofer y soy madre de tres hijas. Siempre han convivido en mí dos formas de mirar el mundo: la necesidad de comprender cómo funcionan las cosas y las ganas de crear algo nuevo con mis propias manos.

Durante mucho tiempo pensé que mi parte técnica y mi parte creativa pertenecían a caminos diferentes. Enseñar costura me hizo entender que, precisamente juntas, son las que definen mi manera de acompañar a cada alumna.

Creía que estaba construyendo una marca

En realidad, estaba recorriendo el camino que me llevaría hasta Co·Ser Estudio

Estudié Ingeniería de Telecomunicaciones y comencé mi carrera profesional trabajando en el sector.

Con la crisis de 2008, la empresa en la que trabajaba me ofreció continuar en un puesto dos rangos por debajo del mío. Decidí no aceptarlo y aproveché el desempleo para acercarme a algo que siempre me había interesado: la moda.

Me formé con un máster en Moda y Patronaje en el CEU —estudié patronaje incluso estando embarazada de Olivia— y creé Catch the Moon Kids, mi primera marca de moda infantil.

Después de diseñar y lanzar tres colecciones, tuve que cerrar la marca y regresé a las telecomunicaciones.
Pensé que aquella etapa había terminado.

Hasta que apareció una mochila de conejo.

Cuando Olivia tenía tres años y empezó Infantil, le cosí una mochila para el colegio. La mochila llamó la atención, llegaron los primeros encargos y la costura volvió a abrirse paso en mi vida.

Durante años compaginé mi trabajo en telecomunicaciones con la confección de canastillas por encargo. Al mismo tiempo, seguí formándome en marketing y estrategia porque quería darle al proyecto una nueva oportunidad.

Invertí en una página web y preparé el lanzamiento de un producto en el que había depositado muchísimo esfuerzo.
Entonces perdí el acceso a las redes sociales de la marca.

De un día para otro desapareció el canal sobre el que había construido toda mi estrategia. No pude realizar aquel lanzamiento como merecía y volví a sentir que todo el trabajo se desmoronaba.

Pero esa pérdida también me obligó a hacerme una pregunta decisiva:

¿Quería seguir dejando el futuro de mi proyecto en manos de una plataforma que podía desaparecer en cualquier momento?

La respuesta fue no.

Quería trabajar directamente con personas y darle más protagonismo a lo que sucedía fuera de una pantalla.

Entonces pensé: ¿por qué no unir las dos cosas que más me apasionan, los niños y la costura, y empezar a dar clases de costura para niños?

Publiqué mi primer intensivo pensando en ellos, pero enseguida comenzaron a preguntarme:

«¿Y para adultos no?»

Aquella pregunta cambió el planteamiento desde el primer taller. Las clases dejaron de anunciarse solo para niños y pasaron a ser para todas las edades.

Así nació, desde el principio, una forma diferente de compartir la costura: niñas, adolescentes y adultas aprendiendo en un mismo espacio, cada una desde su nivel y con sus propios proyectos.

Lo que había comenzado como un intensivo fue creciendo hasta convertirse en una escuela por la que ya han pasado más de 120 alumnas.

Y fueron ellas quienes me hicieron comprender que el proyecto que llevaba años buscando no consistía en vender cosas hechas por mí.

Consistía en ayudar a otras personas a descubrir todo lo que podían hacer por sí mismas.

Así nació Co·Ser Estudio

Co·Ser es la evolución de todo lo vivido: de las telecomunicaciones a la moda, de la moda a los encargos y de los encargos a la enseñanza.

Una escuela de costura con un espacio propio en Rafelcofer, construida desde lo presencial y sostenida por algo que ninguna plataforma puede hacer desaparecer: las relaciones que se crean cuando aprendemos, creamos y compartimos alrededor de una mesa.

No llegué hasta aquí por el camino más corto.

Pero hoy sé que nada de lo vivido estaba desconectado.

Las telecomunicaciones me dieron estructura.

La moda y el patronaje, conocimiento técnico.

Catch the Moon, experiencia creando y emprendiendo.

Y mis alumnas, la razón para unirlo todo.

Puede que la costura lleve tiempo rondándote la cabeza

Quizá nunca has cosido y no sabes por dónde empezar.

Puede que tengas una máquina guardada porque nadie te ha enseñado a utilizarla o que hayas intentado seguir tutoriales, pero te pierdas cuando algo no sale como esperabas.

Tal vez ya coses, aunque todavía dependes de patrones e instrucciones para avanzar y te cuesta tomar decisiones por ti misma.

O quizá lo que te falta no es conocimiento, sino un lugar donde poder preguntar, compartir el proceso y seguir aprendiendo.

Sea cual sea tu punto de partida, no necesitas saber más antes de venir.

Para eso están las clases.

Saber coser no es suficiente para enseñar

Cuando empecé a dar clases descubrí que enseñar costura no consistía únicamente en saber utilizar una máquina, interpretar un patrón o colocar una cremallera.

Había que observar dónde se bloqueaba cada alumna, ordenar el proceso, adaptar la explicación y darle el espacio necesario para que pudiera probar y comprenderlo por sí misma.

Fue entonces cuando todas las partes de mi trayectoria empezaron a encajar.

Mi formación como ingeniera me ayuda a analizar los procesos, dividirlos en pasos y explicar con claridad.

Mi experiencia en moda y patronaje me permite comprender cada proyecto desde su construcción hasta los acabados.

Y todo lo aprendido al emprender, cerrar y volver a empezar me permite entender la frustración de quien siente que no sabe, que va demasiado despacio o que nunca conseguirá hacerlo sola.

Por eso, cuando una alumna se bloquea, no veo a alguien que «no sirve para coser».

Veo a alguien que todavía necesita encontrar la explicación, el tiempo o la manera de comprenderlo.

No quiero que mis alumnas dependan siempre de mí para continuar. Quiero que, proyecto tras proyecto, adquieran la técnica, el criterio y la confianza necesarios para tomar sus propias decisiones.

Porque hacer algo con tus manos produce satisfacción.

Pero entender cómo lo has hecho te permite volver a crear.

Formación y experiencia

Ingeniera de Telecomunicaciones.

Máster en Moda y Patronaje por el CEU.

Fundadora de Catch the Moon Kids, marca de moda infantil.

Experiencia en diseño, patronaje, confección y creación de productos textiles.

Profesora de costura para niñas, adolescentes y adultas.

Más de 120 alumnas acompañadas en clases presenciales.

Fundadora y profesora de Co·Ser Estudio en Rafelcofer.

Para que no te pierdas lo que está por venir

Nuevos talleres, plazas disponibles y propuestas para seguir aprendiendo y creando en Co·Ser Estudio.

Déjame tu correo y te avisaré cuando haya algo nuevo que contarte.

MI CARRITO
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